Desde su introducción en el Código Penal de 1995, el delito de Administración Desleal del ya extinto art. 295 del CP ha generado auténticos quebraderos de cabeza tanto a la Doctrina como a la Jurisprudencia. Ello ha sido así debido a la inseparable relación que el mismo mantiene con el delito de Apropiación Indebida del antiguo artículo 252 del CP. A lo largo de los años, nuestro Tribunal Supremo ha ido consolidando Jurisprudencia acerca de los criterios diferenciadores de ambos preceptos, estableciéndose eso sí, diferentes pautas diferenciadoras. Así pues, nos hemos encontrado con que el Tribunal Supremo ha considerado que entre ambos se producía un concurso de normas y que éste debía ser resuelto de acuerdo con el principio de alternatividad. Otras ocasiones ha recurrido a la figura de los círculos concéntricos, aplicando finalmente el principio de especialidad. Así mismo, también se acudía a la figura del “exceso intensivo” que realizaba el Administrador de una sociedad, entendiendo que su actuación se encontraba dentro de sus márgenes de actuación si bien ésta se ejercía de forma indebida, y por tanto, los hechos se calificaban como Administración Desleal. O por contra, a la figura del “exceso extensivo”, cuando el administrador disponía de los bienes cuya administración había sido encomendada, pero superaba sus facultades de administrador, por lo que su conducta era calificada como un delito de Apropiación Indebida. Sin embargo, numerosos problemas se generaron cuando la distracción se refería a dinero y/o bienes fungibles. Es aquí donde paso a reproducir una excelente sentencia del Trbinual Supremo de 13 de julio de 2015, ponente Excmo. Alberto Gumersindo Jorge Barreiro, la cual se centra en dicha delimitación:

“Sin embargo, tal como se viene a sostener en la STS 656/2013, de 22 de julio , y se acoge en la sentencia de síntesis 206/2014 , la tesis delimitadora más correcta entre los tipos penales de la distracción de dinero y bienes fungibles ( art. 252 del C. Penal ) y del delito de administración desleal es la que se centra en el grado de intensidad de la ilicitud del comportamiento del autor en contra del bien jurídico tutelado por la norma penal. De modo que ha de entenderse que las conductas previstas en el art. 295 del CP comprenden actos dispositivos de carácter abusivo de los bienes sociales, pero sin un fin apropiativo o de incumplimiento definitivo de la obligación de entregar o devolver, de ahí que se hable de actos de administración desleal. En cambio, la conducta de distracción de dinero prevista en el art. 252 del C. Penal , ya sea a favor del autor del delito o de un tercero, presenta un carácter de apropiación o de incumplimiento definitivo que conlleva un mayor menoscabo del bien jurídico.”

“Este criterio no solo tiene la ventaja de la claridad conceptual y funcional a la hora de deslindar el ámbito de aplicación de ambas figuras delictivas, sino que también permite sustentar con parámetros más acordes de justicia material la diferencia punitiva que conllevan ambos preceptos (el art. 252 y el 295). “

“Y es el criterio también aplicado en la STS 517/2013, de 17 de junio , que ubica la diferencia entre ambas figuras en que en la administración desleal se incluyen las actuaciones abusivas y desleales de los administradores que no comporten expropiación definitiva de los bienes de que disponen, en beneficio propio o de tercero, mientras que en la apropiación indebida se comprenden los supuestos de apropiación genuina con “animus rem sibi habendi” y la distracción de dinero con pérdida definitiva para la sociedad”, siendo esta diferencia la que justifica la reducción punitiva, que en ningún caso resultaría razonable si las conductas fuesen 5 las mismas y sin embargo se sancionasen más benévolamente cuando se cometen en el ámbito societario, por su administrador.”

Puedes leer la Sentencia completa  en el siguiente enlace:

http://www.poderjudicial.es/search/doAction?action=contentpdf&databasematch=TS&reference=7450133&links&optimize=20150817&publicinterface=true

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